Este amuleto está moldeado a mano en barro rojo y barro blanco, dos arcillas que representan la fuerza vital y la claridad espiritual. En su superficie aparece un pentagrama grabado, símbolo ancestral asociado al equilibrio entre los elementos, la protección y la conexión con lo sagrado.
La textura rústica del barro y su forma orgánica hacen que cada pieza sea única: no solo es un objeto decorativo, sino una manifestación tangible de intención y energía.



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Es un gran amuleto. Se nota la calidad y el cariño del mismo. Muy recomendable.